En una línea de fruta deshidratada, la detección de metales y el tamizado cumplen funciones distintas: uno busca contaminación metálica invisible al ojo humano, el otro retira piedras, tallos, cáscaras y fragmentos de tamaño irregular que las etapas anteriores no eliminaron. Ambos controles se ubican en puntos concretos de la línea, no como una sola barrera al final del proceso. La pregunta correcta no es si existe un detector de metales, sino si está en el punto donde realmente aparece el riesgo.
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Qué detecta un detector de metales y dónde se ubica
Un detector de metales para líneas de alimentos trabaja con una bobina de inducción que genera un campo magnético; cualquier partícula ferrosa, no ferrosa o de acero inoxidable que atraviesa el túnel altera ese campo y activa el rechazo. En fruta deshidratada, el riesgo principal de contaminación metálica aparece después de las etapas donde hay cuchillas o piezas móviles en contacto directo con el producto, como el deshuesado o el corte.
- 01Después de estaciones de deshuesado o corte, donde hay cuchillas y piezas móviles en contacto con el producto
- 02Después de tramos de transporte con partes metálicas sujetas a desgaste
- 03Antes de la dosificación o el envasado final, como segunda barrera antes de que el producto salga de la línea
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Tamizado y eliminación de impurezas: el otro control
El tamizado y la eliminación de impurezas forman una categoría de equipos dedicada dentro de una línea de procesamiento, y resuelven un problema distinto al del detector de metales: piedras, arena, tallos, cáscaras y fragmentos que no son metal pero que tampoco deben llegar al envase. Una zaranda de eliminación de residuos separa por vibración y tamaño de malla, mientras que una zaranda con aspiración suma una corriente de aire para retirar partículas ligeras, como pieles o restos de tallo, que la vibración sola no levanta. En muchas líneas ambos equipos trabajan en serie: primero vibración para lo pesado, después aspiración para lo liviano.
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Dónde ubicar cada punto de control en la línea
La ubicación exacta cambia según la fruta y las etapas previas, pero el orden lógico de una línea típica es el siguiente:
| Etapa de la línea | Riesgo principal | Control recomendado |
|---|---|---|
| Recepción y lavado | Piedras, arena, tierra | Zaranda de lavado o eliminación de residuos |
| Después de deshuesado o corte | Fragmentos metálicos de cuchillas o piezas móviles | Detector de metales |
| Clasificación por tamaño | Tallos, cáscaras, restos ligeros | Zaranda con aspiración |
| Antes de dosificación o envasado | Contaminación remanente no detectada antes | Segundo detector de metales, según el valor del producto |
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Materiales en contacto con el producto
El acabado de estos equipos también forma parte del control higiénico. La construcción general se realiza en AISI 304; en los procesos que lo requieren, las superficies en contacto directo con el producto, no la totalidad de la máquina, se fabrican en AISI 316. El diseño se ajusta a los requisitos de conformidad CE aplicables a equipos de procesamiento de alimentos.
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Cómo se verifica que el detector sigue funcionando
Instalar el equipo en el punto correcto no basta si nadie confirma que sigue detectando con el tiempo. La práctica habitual es pasar periódicamente piezas de prueba de composición conocida, una ferrosa, una no ferrosa y una de acero inoxidable, y registrar si el equipo las rechaza correctamente. Ese registro también sirve como evidencia ante una auditoría de cliente o de certificación, porque demuestra que el control no es solo un equipo instalado, sino un procedimiento que se sigue en cada turno.
Conviene además revisar el estado del mecanismo de rechazo, ya sea por aire, por brazo o por desvío de banda, porque un detector que identifica la contaminación pero no logra separarla físicamente del flujo principal no cumple su función. Esta verificación se documenta junto con la del resto de los controles de la línea, para que la trazabilidad quede completa desde la recepción de materia prima hasta el envasado.
Mekatronik Makina diseña e instala estos puntos de control desde 1992, con más de 2.000 máquinas en operación y exportaciones a 22 países. La combinación exacta de detector de metales y equipos de tamizado depende del tipo de fruta, el historial de contaminación de la materia prima y el diseño general de la línea. Si quiere revisar dónde ubicar estos controles en su proyecto, puede solicitar una propuesta.









